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Prosigo hacia la meta

El Amor

amor, George Hebert1 min read

El Amor me dio la bienvenida; y mi alma retrocedió,
Culpable de polvo y de pecado.
Pero el Amor clarividente, viéndome dudar
Desde el momento en el que entré,
Se acercó a mí y, con dulzura, preguntó
Si algo me hacía falta.

“Un invitado", contesté, "digno de estar aquí"
El Amor respondió : “Tú lo serás”
¿Yo, el malo, el ingrato? ¡Ah!, mi amado,
No puedo ni mirarte.
El Amor me cogió de la mano y sonriendo me respondió:
“¿Quién ha hecho esos ojos sino Yo?”

"Es verdad, Señor, pero yo los he manchado.
Deja que mi vergüenza me lleve donde merezco."
"Y no sabes", preguntó el Amor, ¿quién cargó con la culpa?"
Mi amado, entonces serviré.
"Siéntate", dice el Amor, "y saborea mi carne"
Entonces me senté y comí.


Poema de George Herbert

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