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Carta abierta a un pecador

7/10/2021

Carta abierta a un pecador

Mi querido amigo(a),

Estoy agradecido por la oportunidad que tuvimos de hablar hace unos días. Al reflexionar en oración sobre nuestro tiempo, me doy cuenta de que hay cosas que me habría sido útil decir. Tiendo a evitar los conflictos, por lo que debes saber que el hecho de escribirte ahora es un reflejo de mi profunda preocupación por ti. No estoy tratando de buscar una pelea o de sugerir que de alguna manera yo lo tengo todo controlado y tú no. Vengo como una persona ciertamente en proceso también, "tentada, probada y a veces fracasada" como nos recuerda un himno conocido.

Veo que estás en una verdadera encrucijada. Te estás cansando y desanimando, luchando contra deseos que amenazan con alejarte del diseño de Dios para tu vida. Pero es más que eso. Escuché notas de cinismo mientras hablabas. Se escuchan voces que dicen: "Dios quiere que sea feliz, no miserable" o "No debería ser tan difícil" o "¿Qué sentido tienen estas reglas opresivas?". Cada vez más, la obediencia te parece inútil. Piensas: "¿Por qué no ceder y rendirse de una vez por todas?".

He aquí la razón. En realidad, el apóstol Pablo lo dice mejor de lo que yo podría: "Para libertad fue que Cristo nos hizo libres. Por tanto, permanezcan firmes, y no se sometan otra vez al yugo de esclavitud." (Gálatas 5:1). ¿Quieres libertad? La verdadera libertad -vivir y florecer como Dios te diseñó para vivir- significa estar en sintonía con el Espíritu. Paradójicamente, tu búsqueda de "libertad" te enviará de cabeza a las fauces de la esclavitud. No vivir de acuerdo con tu identidad en Cristo es la verdadera opresión.

Sé que ahora no lo parece. Pero ¿puedo sugerir humildemente que tu imaginación necesita ser sobredimensionada? Fantaseas con la idea de vivir sin las limitaciones de la obediencia que tanto te cuesta, visualizando un oasis de deseos satisfechos y comodidad. Mi mente a veces también se desvía hacia allí, como los israelitas en el desierto. Ansiaban los puerros y la carne de Egipto en lugar de la provisión diaria de maná de Dios (¡aburrido!) y el difícil viaje de fe paso a paso como los que habían sido redimidos de la esclavitud (¡monotonía agotadora!). Pero qué decir de que "«Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han entrado al corazón del hombre, Son las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman». Pero Dios nos las reveló por medio del Espíritu" (1 Cor 2:9-10).

Deja que estas realidades eternas den forma a tus deseos hoy. Deja que hagan crecer tu temor al Señor. Deja que motiven tu obediencia. Si tu destino es la gloria, tiene sentido hacer morir todo lo que en ti es contrario a la gloria (Col 3:4-5). Si un día serás transformado completamente en la semejanza de Cristo, deja que esa esperanza promueva la pureza ahora (1 Juan 3:2-3). Si ahora eres parte de la familia de Dios -"rescatado, sanado, restaurado, perdonado" (otra frase del himno)- vive fiel a tu identidad. Lo que eres en Cristo es la estrella del norte para navegar en esta vida. Perder esto de vista significa acabar en un callejón sin salida rodeado de una banda de maleantes -falsos amantes- que al final se volverán contra ti.

Terminaré con una parte de una oración que a veces oro para mí mismo en medio de la tentación:1

Si tengo que elegir entre la vergüenza y la gloria permíteme elegir la gloria.

Si tengo que elegir entre este momento y la eternidad déjame elegir en este momento lo que es eterno.

Si tengo que elegir entre este fácil placer o el camino más difícil de la cruz, dame la gracia de elegir seguirte, sabiendo que no hay ningún lugar fuera de ti que pueda encontrar la paz que anhelo, ninguna satisfacción duradera aparte de tu reclamo de mi corazón.

Déjame, pues, construir, mi Rey una cosa hermosa mediante una larga obediencia, por la progresión constante de pequeñas elecciones que puestas de extremo a extremo se conviertan en las piedras de un camino agradable que se extiende hasta la eternidad y hasta tus brazos acogedores y hasta el sonido de tu voz que pronuncie el juicio:

Bien hecho.

Por favor, no pierdas de vista la meta. No desperdicies la recompensa de tu confianza anterior (Heb 10:35). No desperdicies tu amor en el lecho de falsas e inconstantes amantes. Tienes un Amante apasionado y celoso que no se detendrá hasta atraer tu corazón hacia él, para tu bien y su gloria.

Espero que la próxima semana hablemos como habíamos planeado, con la esperanza de que lo que he dicho aquí provoque una conversación honesta y fructífera.

Su hermano y compañero pecador, salvado y sostenido por la gracia de Jesús,

Mike


1 Douglas Kaine McKelvey, Every Moment Holy, Vol. 1 “A Liturgy for One Battling a Destructive Desire” (Nashville, TN: Rabbit Room Press 2019), 166.


Este recurso fue publicado originalmente en ccef.org.


Mike Emlet es consejero y decano de la facultad de la Christian Counseling and Educational Foundation (CCEF). Es doctor en medicina por la Universidad de Pensilvania y tiene un título de doctor en filosofía por el Seminario Teológico de Westminster. Trabajó como médico de familia durante más de diez años antes de unirse a CCEF en 2001. Mike ha aconsejado durante muchos años y tiene un interés particular en trabajar con los líderes del ministerio y con aquellos que luchan con la ansiedad, la depresión y el TOC. Mike está casado con Jody y tienen dos hijos. Le gusta la jardinería, acampar y varias actividades artísticas.

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© 2021 Claudia Valdivieso