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Ramas de palma, espinas y la tumba vacía: Viernes Santo

2/4/2021

Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once apóstoles, alzó la voz y les declaró: «Hombres de Judea y todos los que viven en Jerusalén, sea esto de su conocimiento y presten atención a mis palabras. Porque estos no están borrachos como ustedes suponen, pues apenas es la hora tercera; sino que esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel:


“Y sucederá en los Últimos días”, dice Dios,
“Que derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne;
Y sus hijos y sus hijas profetizarán,
Sus jóvenes verán visiones,
Y sus ancianos soñarán sueños;
Y aun sobre Mis siervos y sobre Mis siervas
Derramaré de Mi Espíritu en esos días,
Y profetizarán.
Y mostraré prodigios arriba en el cielo
Y señales abajo en la tierra:
Sangre, fuego y columna de humo.
El sol se convertirá en tinieblas
Y la luna en sangre,
Antes que venga el día grande y glorioso del Señor.
Y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo”.
»Hombres de Israel, escuchen estas palabras: Jesús el Nazareno, varón confirmado por Dios entre ustedes con
milagros, prodigios y señales que Dios hizo en medio de ustedes a través de Él, tal como ustedes mismos
saben. Este fue entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, y ustedes lo
clavaron en una cruz por manos de impíos y lo mataron. Pero Dios lo resucitó, poniendo fin a la agonía de
la muerte, puesto que no era posible que Él quedara bajo el dominio de ella. Porque David dice de Él:

“Veía siempre al Señor en mi presencia;
Pues está a mi diestra para que yo no sea sacudido.
Por lo cual mi corazón se alegró y mi lengua se regocijó;
Y aun hasta mi carne descansará en esperanza;
Pues Tú no abandonarás mi alma en el Hades,
Ni permitirás que Tu Santo vea corrupción.
Me has hecho conocer los caminos de la vida;
Me llenarás de gozo con Tu presencia”.
»Hermanos, del patriarca David les puedo decir con franqueza que murió y fue sepultado, y su sepulcro está
entre nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que Dios le había jurado sentar a uno de
sus descendientes en su trono, miró hacia el futuro y habló de la resurrección de Cristo, que ni fue
abandonado en el Hades, ni Su carne sufrió corrupción.

»A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Así que, exaltado a la diestra de
Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que ustedes ven y oyen.
Porque David no ascendió a los cielos, pero él mismo dice:

“Dijo el Señor a mi Señor:
‘Siéntate a Mi diestra,
Hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies’”.
Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha
hecho Señor y Cristo».
– Hechos 2:14-36

By the Name of Jesus

En el centro de la cosmovisión bíblica está este reconocimiento radical: lo más horrible que ha sucedido es lo más maravilloso que ha sucedido. Consideremos la cruz de Jesucristo. ¿Podría ser posible que ocurriera algo más terrible que esto? ¿Podría haber alguna injusticia más grande? ¿Podría cualquier pérdida ser más dolorosa? ¿Podría algún sufrimiento ser peor? El único hombre que vivió una vida perfecta en todos los sentidos posibles, que dio su vida por el bien de muchos, y que sufrió voluntariamente desde el nacimiento hasta la muerte en lealtad a su vocación, fue asesinado cruel y públicamente de la forma más atroz. ¿Cómo pudo ocurrir que el Hijo del Hombre muriera? ¿Cómo es posible que los hombres pudieran capturar y torturar al Mesías? ¿No era éste el fin de todo lo bueno, verdadero y bello? Si esto pudo suceder, ¿hay alguna esperanza para el mundo?

Bueno, la respuesta es sí. Hay esperanza. La cruz no era el final de la historia. En el plan justo y sabio de Dios, este momento oscuro y desastroso fue ordenado para ser el momento que arreglaría todas las cosas oscuras y desastrosas que el pecado había hecho al mundo. Este momento de muerte era al mismo tiempo un momento de vida. Este momento sin esperanza fue el momento en que se dio la esperanza eterna. Este momento terrible de injusticia fue al mismo tiempo un momento de gracia asombrosa. Este momento de sufrimiento extremo garantizó que el sufrimiento terminaría un día, de una vez por todas. Este momento de tristeza nos dio la bienvenida a la alegría eterna del corazón y de la vida. La captura y muerte de Cristo nos compró la vida y la libertad. Lo peor que podía pasar era al mismo tiempo lo mejor que podía pasar. Sólo Dios es capaz de hacer algo así.

El mismo Dios que planeó que lo peor fuera lo mejor es tu Padre. Él gobierna cada momento de tu vida, y con su poderosa gracia es capaz de hacer por ti lo mismo que hizo en la historia redentora. Toma los desastres de tu vida y los convierte en instrumentos de redención. Toma tu fracaso y lo emplea como herramienta de gracia. Utiliza la "muerte" del mundo caído para motivarte a buscar la vida. Las cosas más duras de tu vida se convierten en las más dulces herramientas de gracia en sus sabias y amorosas manos.

Así que ten cuidado con el sentido que le das a tu vida. Lo que parece un desastre puede ser en realidad una gracia. Lo que parece el final puede ser el principio. Lo que parece sin esperanza puede ser el instrumento de Dios para darte una esperanza real y duradera. Tu Padre está comprometido a tomar lo que parece tan malo y convertirlo en algo que es muy, muy bueno.


Sigue el devocional de semana santa aquí 👉 Ramas de palma, espinas y la tumba vacía


Esta es una traducción del devocional por semana santa de Paul Tripp Palm Branches, Thorns, and the Empty Tomb: A free 8-day reading plan for Palm Sunday through Easter Sunday. Puedes suscribirte a su newsletter aquí).


Image from deviantart by eikonik


Paul Tripp

El Dr. Paul David Tripp es pastor, conferencista internacional y autor de libros éxito de ventas y ganadores de premios. Es el director de Paul Tripp Ministries. Con más de 30 libros y series en video, la pasión que mueve a Paul es conectar el poder transformador de Jesucristo a la vida cotidiana.

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© 2021 Claudia Valdivieso